|
En
una clase de 4-5 años estaban analizando los nombres de los
niños/as de una manera constructivista, viendo cuál
era el más largo, cuál era el más corto, en
qué se parecían, etc.
Viendo la profesora el interés que mostraban los niños/as
por algunas letras de su nombre, propuso que cada niño/s
buscara la letra favorita de su nombre, y que para esto daríamos
un tiempo y mandaríamos una carta a las familias para que
argumentaran tres razones de por qué esa letra era su preferida.
Después de muchos días hablando sobre este tema,
y para que se enterasen bien de qué es lo que íbamos
a hacer, pintamos un cartel con nuestra foto y un espacio para pegar
nuestra letra... Y así estuvimos muchos, muchísimos
días...
Una tarde, la profesora de apoyo les preguntó con gran intriga
qué significaba ese cartel de la letra preferida y qué
había que hacer ahí:
- ¿Qué es ese cartel? ¿Para qué sirve?.
Los niños y niñas contestaron:
- Es para pegar nuestra letra preferida...
- ¿Cómo la letra preferida? ¿La letra que tú
quieras?
- No profe, una letra de tu nombre.
- ¡Huy eso yo no entiendo del todo! - respondío la
maestra.
Entonces una niña muy dispuesta y con mucho salero contestó
con gesto serio:
- Es muy fácil, yo te lo explico. Tú eliges una letra
que te guste mucho, porque la tiene tu papá, o porque es
muy bonita, como por ejemplo: el uno, el dos, el tres...
La profesora estalló en una carcajada pensando en sus adentros
cuan largo y divertido es el camino hacia el aprendizaje y hacia
la verdad de las cosas, y cuantas reflexiones origina en la mente
de nuestros niños y niñas.
Carmen, 4 años
|