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Redacción
el Tomillar: Después de tantísimos años entregada a la
educación ¿qué te planteas al empezar un nuevo curso?
Milagros: Como cada año empezamos con mucha ilusión y
ganas, poniendo todo nuestro esfuerzo en el recibimiento de todos los niños
y niñas, así como de sus familias, intentando que encuentren en
nuestra escuela un lugar tranquilo de acogimiento y diversión, que les
anime a "quedarse" y aprender muchas cosas juntos.
RT: ¿Qué te anima a continuar en la dirección
de una escuela infantil?
M: Como directora de esta escuela infantil, tengo la gran suerte de
contribuir a hacer realidad la bonita utopía de "educar desde la cuna",
y lo hago convencida de que educar a los niños y niñas desde su
nacimiento es la mejor garantía para conseguir una sociedad que quiere
construir un futuro de paz y tolerancia.
RT: La escuela infantil El Tomillar sigue siendo una de las pocas
de la Comunidad de Madrid en la que se mantiene completo el ciclo de 0 a 6 años
de la etapa infantil. ¿Qué opinas de esto?
M: Desde la Comunidad Educativa de la Escuela Infantil el Tomillar,
creemos en la Educación Infantil (0-6) como la primera etapa del sistema
educativo, cuyos objetivos plantean aspectos fundamentales en el desarrollo global
de los niños y niñas, ya que es en los primeros años de vida,
donde se fundamentan las bases de su personalidad, que en gran medida van a configurar
su futuro, estableciendo los límites, desarrollando capacidades, adquiriendo
hábitos de vida saludables y manteniendo relaciones sociales satisfactorias
con los iguales y adultos.
RT: ¿Cómo definirías el proyecto educativo de
esta escuela?
M: Creo en una propuesta educativa para esta edad que se lleve a cabo
a través de un modelo que reconoce a cada niño y a cada niña
desde su nacimiento, sus potencialidades, dotadas de una profunda riqueza, fuerza
y creatividad, que no pueden ser ignoradas o menguadas. Un modelo que cuenta con
profesionales dispuestos a ayudar a cada niño y a cada niña en el
encuentro de estrategias constructivas del pensamiento y de la acción;
un proyecto que, por su transparencia, ofrece a los padres y madres la confianza
de dejar al niño/niña en buenas manos, y compartir la educación
de su hijo/a con personas que también le quieren. Esta escuela infantil
tiene el objetivo supremo de fijar unas bases sólidas para la formación
de la personalidad de los pequeños, futuros ciudadanos adultos y ofrecer
a las familias de los niños/as la participación activa en la experiencia
del crecimiento, atención y formación de sus hijos/as. Es un proyecto
lleno de ilusión que integra a educadores y madres/padres contribuyendo
y compartiendo la responsabilidad común de la educación. Inculcando
en los niños/as los valores fundamentales, respeto, tolerancia, autonomía,
colaboración, creatividad, responsabilidad... ¡Vivir eso, creo que
merece la pena de verdad! Además, al igual que R. Fulgum, creo que todo
lo que realmente necesitamos saber lo aprendemos en la Escuela Infantil.
Todo lo que realmente necesito saber sobre cómo vivir y cómo
ser lo aprendí en la escuela infantil. La sabiduría no estaba en
el graduado escolar, sino en la montaña de arena. Estas son las cosas que
yo aprendí: Compartir todo, no pegar a la gente, poner las cosas donde
las encontré, limpiar mis propios líos, no coger cosas que no son
mías, decir perdón cuando hiero a alguien, lavarme las manos antes
de comer, tirar de la cadena en el servicio, vivir una vida equilibrada, aprender
algo, pensar algo, dibujar, pintar, bailar, jugar y trabajar algo todos los días,
echarme la siesta cada tarde, cuando salgo al mundo tener cuidado con el tráfico,
agarrarme de la mano y permanecer juntos, estar atento a las maravillas, recordar
la vieja semilla en el plato: las raíces van para abajo, y la planta crece
para arriba, y realmente nadie sabe, cómo ni por qué, pero nosotros
somos igual que esto; el pez dorado y la tortuga e incluso la semilla morirán.
Y nosotros también. Y recuerda la primera palabra que aprendiste: MIRAR,
todo lo que necesitas saber está ahí, en alguna parte... Coge
todo esto y llévalo al mundo adulto, a tu familia, a tu trabajo, a tu pueblo...,
y continuará siendo cierto, no importa cuál sea tu edad, que cuando
salgas el mundo es mejor que te agarres de la mano y permanezcas junto a alguien.
R. Fulgum

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