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Justificación |
Esta
idea surge con el fin de que sea una actividad más que nos ayude a trabajar
los valores en el aula, tal y como está explicitado en nuestro proyecto
educativo.
En nuestra escuela creemos que la educación en valores
es una forma de trabajar la libertad y que un ser libre es una persona feliz.
Hay que considerar que el respeto, la solidaridad, el aceptar
el punto de vista de otro, el trabajar la individualidad etc, no es una utopía
sino simplemente una creencia en la que consideramos que es importante no sólo
la adquisición de aprendizajes sino el aprender a "vivir" y a
"convivir".
Por ello educar en la diversidad implica crear una escuela,
para todas las culturas, para todas las religiones, en definitiva una escuela
para todos.
Cada niño o niña tiene la necesidad de expresarse
cómo ser individual y para ello es necesario ofrecerle el ambiente, el
espacio, el tiempo, los materiales etc adecuados para ello.
Con este libro de los sentimientos hemos dado la posibilidad
a los niños y niñas de reflexionar sobre su estado de ánimo
y poder expresarlo y analizarlo respetando siempre sus sensaciones y sus sentimientos,
a la vez que han podido darse cuenta, de que todos los días no nos encontramos
igual, y de que además hay amigos en la clase que pueden en ese momento
tener el mismo sentimiento que el otro.
Para un niño el decir hoy estoy triste o cansado, supone
conocerse a sí mismo y tener la capacidad de "mirarse por dentro"
y el análisis de sus sensaciones le ayuda a comprender la realidad que
le rodea y aceptar a los demás.
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Objetivos |
- Ofrecer un tiempo de análisis sobre cómo nos sentimos.
- Ser capaces de reflexionar sobre las diferentes sensaciones que tenemos y
que nos hacen actuar de una u otra forma.
- Que los niños y niñas sean capaces de expresar sus sentimientos.
- Aceptar los diferentes puntos de vista.
- Respetar las ideas y sentimientos propios así cómo los de los
demás.
- Conocer conceptos cómo pesimismo, optimismo, tristeza etc y reconocerlos
en nosotros mismos y en los demás.
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¿Cómo lo hacemos? |
En el aula tenemos un libro llamado el libro de los sentimientos.
En este aparece un listado con algunos de los muchos sentimientos que a lo largo
de la vida podemos tener. Teniendo en cuenta que no siempre nos sentimos de la
misma manera hemos confeccionado un libro en el que se incluye un listado en el
que aparecen diferentes estados de ánimo.
Así mismo en el libro hay una bolsa en la que se incluyen
los nombres de los niños y niñas del aula.
Cada
día el encargado, escritor y los niños-as que tienen el color de
su tarjeta que corresponde al color del día, (ya que a cada día
de la semana se le ha asignado un color y el grupo de alumnos está dividido
en colores para facilitar la elección de rincones), colocan su nombre en
el lugar que ellos consideran que se adecua más a su estado de ánimo.
Para ello hemos facilitado un espacio y un tiempo.
En la asamblea:
Cada día realizamos en el aula la asamblea. En ella
además de ejercer las funciones de encargado cómo: pasar lista,
contar a los niños/ niñas, ver el tiempo atmosférico, realizar
actividades de lecto escritura cómo escribir la fecha o leer el santo etc,
trabajamos la comunicación y la expresión, pues es el lugar por
excelencia.
Por ello es en esta donde hemos incluido esta actividad ya
que hemos podido constatar que no a todos los alumnos les es igual de fácil
el expresar sus sentimientos.
De
esta forma, incluyendo la actividad cómo una más hemos querido dar
la posibilidad a todos-as de expresarse.
Cuando los niños-as colocan su nombre junto al sentimiento
que tienen en ese momento aparecen las primeras muestras de comunicar sentimientos
que a veces no son fáciles de expresar y de ahí surgen preguntas,
al por qué, nos sentimos así.
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Evaluación |
Esta actividad se realiza diariamente y consideramos que ha
sido muy rica ya que nos permite trabajar los valores teniendo en cuenta el punto
de vista de los niños-as.
El que sean ellos mismos quienes reflexionen sobre sus sentimientos
nos hace sentir que es posible trabajar la auto evaluación desde lo más
difícil ,ya que conseguir que sean los propios niños-as quienes
se analicen y quienes sean capaces de resolver las diversas circunstancias que
les rodean nos permite creer en la posibilidad de hacer realidad el que son ellos
quienes deben ser los protagonistas de su aprendizaje, colocando al educador cómo
un acompañante que les proporciona medios sin "adiestrar" y quien
acompaña sin "ordenar".
Así mismo esta actividad permite a los niños-as
establecer relaciones adecuadas con los demás, interesarse por los sentimientos
del de al lado.
Con
esta actividad hemos trabajado además la idea de grupo ya que conseguimos
que los niños-niñas tengan en cuenta que en nuestra sociedad es
importante vivir en grupo aceptando al "otro" con sus particularidades.
A lo largo del tiempo en el que se ha desarrollado la actividad
hemos vivido situaciones graciosas.
Al principio los niños-as solían decir lo mismo
que sus compañeros, por lo que si el primero ponía que estaba cansado
todos los demás también lo estaban .
Una niña contestó que estaba cansada porque su
hermana pequeña no la dejaba en paz y que cuando hacía algo malo
su mamá le echaba la culpa a ella.
Otro, dijo sentirse igual aunque no tenía hermanos y
los demás le dijeron que él no podía estar así a lo
que respondió que daba igual porque la hermana de esta niña también
le molestaba.
También se han dado actitudes solidarias ante niños
que han dicho sentirse tristes.
En una ocasión uno muy seguro dijo estar enfadado, ese
día se portó fatal, en una ocasión le llamé la atención
y una niña me dijo:
- Ya te ha dicho que está enfadado por eso se porta
mal así que no te enfades.
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