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Línea metodológica

Los Pequeños Proyectos de Investigación

Introducción

El Equipo Educativo de esta escuela, nos planteamos en el curso 1996-97, incorporar a nuestra práctica educativa, la metodología de pequeños proyectos, después de haber reflexionado sobre varias preguntas que nos hicimos: ¿Cómo aprenden los niños/as?, ¿Qué cosas les interesan?, ¿Cómo pueden participar las familias? etc.

Nos dimos cuenta, de que a veces intentamos enseñar a los niños/as, cosas desprovistas de significado para ellos, y que no tienen ninguna utilidad, empeñándonos en mantener su interés, y no pensando en qué hacemos los adultos cuando algo no nos dice nada y consideramos que al menos en ese momento no nos sirve.

Creíamos además que esta metodología de pequeños proyectos, era la que más se ajustaba a nuestra forma de entender la educación, y además tiene en cuenta principios metodológicos fundamentales, como: aprendizaje significativo, globalización; identidad, diversidad, aprendizaje por descubrimiento, colaboración con las familias…

A medida que hemos ido avanzando en esta forma de trabajar, hemos ido comprobando, que los niños/as aprenden porque tienen interés por lo que hacen, sienten curiosidad, lo que van aprendiendo tiene sentido, porque está contextualizado y lo han elegido ellos, y lo van relacionando con lo que ya saben: Expresan sus emociones, inquietudes, interactúan con los demás –es un aprendizaje compartido y cooperativo-, planifican su acción, definen lo que quieren hacer, comparten con sus familias sus intereses, sus ganas de aprender, y se produce una comunicación familia escuela, muy gratificante para todos (el niño/a se siente muy importante cuando cuenta algo, que ha descubierto la noche anterior investigando con su papá, mamá etc, sobre "los planetas, los egipcios etc). A su vez los niños/as, con esta metodología: organizan, revisan, transforman etc, siendo cada vez más autónomos, y más protagonistas de su propio proceso de enseñanza aprendizaje.

Con esta forma de trabajar, tenemos en cuenta los intereses de los niños/as y a la vez vamos abriendo un abanico de posibilidades para que sus aprendizajes y expectativas sean cada vez más y se vayan generando nuevas inquietudes con respecto al mundo que les rodea.

Cómo equipo hemos comprobado que ésta es la forma de llevar a cabo nuestra labor docente, que más nos enriquece, con la que más a gusto nos encontramos y la que más se adecua a nuestras necesidades, porque nos permite enriquecernos junto a los niños y padres, como comunidad educativa, donde todos participamos y tenemos algo que aportar. Pensamos que es una forma natural de aprender, puesto que la vida está llena de pequeños proyectos.

El seminario de formación que realizamos en un comienzo, duró dos cursos (96-97 y 97-98), nos permitió un cambio de actitud, abriéndonos los ojos hacia nuevas formas de trabajar, que para nosotros aún estaban sin explorar.

Después de 10 cursos, seguimos investigando sobre esta forma de trabajar, realizando cambios permanentes, y estudiando con asiduidad los resultados que son producto de nuestra práctica diaria, produciéndose una evaluación continúa y sistemática, adecuando los dossieres, revisando tiempos y duración, ajustando materiales…, esto nos lleva a seguir preguntándonos aquellos interrogantes iniciales ¿Cómo aprenden los niños/as? ¿Qué quieren aprender?...

Además de las reflexiones que se producen en el equipo, seguimos pensando que es muy importante continuar realizando formación externa, para escuchar a los distintos ponentes, y sobre todo conocer, contrastar y compartir, las experiencias de otros centros, que nos pueden ayudar a aclarar dudas, o resolver cuestiones que nosotras solas tardaríamos muchos más , enriqueciéndonos con la práctica diaria de otros docentes, que comparten con nosotros, el pensamiento de que la "vida está llena de pequeños proyectos".

En este documento que estamos presentando, hablamos de unas fases, para realizar los proyectos. A lo largo de 10 años de andadura, nos hemos dado cuenta de que estas fases nos han ayudado, pero que no son rígidas, que no tienen por qué darse en ese orden, o inclusive, alguna puede no aparecer. Por ejemplo en una clase de tres años que se decide estudiar "los habitantes de los castillos", pueden no expresar de momento sus ideas previas, porque son muy pequeños y se bloquean, no se conocen, no está consolidado el grupo…, y por eso, no podemos pensar, que si no hablan de ellas, no podrá realizarse el proyecto. El docente, puede sacar estas ideas, no ya de su lenguaje oral, si no de sus acciones, de sus dibujos etc, o inclusive, puede que estas ideas previas, surjan y empiecen a expresarse una vez que se haya iniciado el proyecto.

A veces estas ideas pueden se provocadas por una revista que ha traído un niño/a, un película, un muñeco etc.

Estas fases nos ayudaron en un principio, cuando todos tenemos el miedo de pasar de una programación rígida con objetivos, contenidos, y actividades claras, temporalizadas y programadas por el adulto, a un método en que vamos construyendo todos juntos, y que puede ir cambiando y tomando otros derroteros en función de los grupos, de las aportaciones de los niños, de las colaboraciones de las familias, etc, pero cuando ya has realizado varios procesos y los ha analizado posteriormente, te das cuenta que tenemos que hablar de flexibilidad, de fases no rígidas, sino de momentos en la investigación que pueden ir variando dependiendo de las circunstancias, de los temas, de los grupos etc.

 

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