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Principios de procedimiento de los adultos
en la intervención |
Ofrecer
a los niños un ambiente cálido y acogedor que les
dé seguridad.
- Emplear un lenguaje claro y preciso que intente no evaluar,
que no contenga dobles mensajes (verbal y corporal), haciéndolo
de modo enunciativo y descriptivo en general, en imperativo sólo
cuando es necesario y utilizando la primera persona al expresar
sentimientos.
- Ser un referente de Ley para el niño proporcionándole
normas que le permitan desarrollar y contener su juego, anticipar
y controlar mejor situaciones que canalicen descargas y obtener
la seguridad que da el saber que el adulto hará que se
respeten.
- Utilizar la organización del espacio y el reajuste de
los tiempos al servicio de estas intenciones.ç
- Actuar como elemento de contención o desinhibición
de la emocionalidad excesiva, inhibida o agresiva, siendo para
ello símbolo de firmeza, flexibilidad y seguridad y canalizadoras
de sentimientos, deseos y emociones, incluyendo la regulación
de los conflictos.
- Escuchar, respetar e integrar, en la observación de las
necesidades y en las respuestas dadas a las mismas, el tiempo
madurativo de cada uno a todos los niveles y el particular de
cada momento; mostrar para ello disponibilidad corporal y psíquica
que permita comprender, aceptar y ajustar esa respuesta a las
necesidades.
- Partir siempre de las competencias del niño, organizando
para ello el ambiente de modo que pueda desempeñarlas y
progresar; valorar y apoyar verbal y corporalmente sus logros
- Integrar las diferencias culturales utilizando como vehículo
el placer del movimiento y las diferentes capacidades de expresión
y comunicación s para apropiarse juntos de placeres comunes,
tónico-emocionales, sensoriomotores, perceptivomotóricos
y de representación simbólica.
Permitir
el descentramiento (mirada periférica, distanciamiento
adecuado…) y cuidar la forma de acoger al niño/a, favoreciendo
situaciones de disimetría (no respondiendo inmediatamente,
creando un espacio de seguridad…), a partir de la técnica
de espejo, siempre que sean necesarias.
- Introducir músicas y otras situaciones rítmicas,
para apoyar y reforzar actividades propuestas y desarrolladas
por los niños/as.
- Favorecer la aparición, desarrollo y consolidación
de procesos de comunicación, y colaboración entre
los niños y niñas, y entre estos y adultos:
- A partir de la expresión de las propias emociones.
- Ajustándose a las propias necesidades
- Descubriendo y compartiendo las de los otros.
- Desarrollando las capacidades empáticas que hacen
posible en primer lugar la conexión con las vivencias
de los otros, para poder comprenderlos progresivamente
Favorecer
el bienestar y equilibrio personal aportando la posibilidad de
ofrecer semanalmente un tiempo y un espacio para la descarga tónico-
emocional.
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Ayudar a expresarse espontáneamente y favorecer la repetición
de actividades sensorio-motrices que lo precisen, la autorregulación
y la educación de su capacidad sensitiva, partiendo de
sus (propias) sensaciones intero, propio y exteroceptivas (espontáneas);
las obtenidas mediante el propio cuerpo a partir de las vivencias
impulsivo-emocionales, del movimiento, de la postura,
del equilibrio, de la respiración y mediante el mundo
exterior (el espacio, los otros, el tiempo).
- Realizar propuestas que apoyen, maticen, canalicen o den alternativas
a las que plantean los niños, en respuesta a sus necesidades
profundas y ayudándoles a evolucionar.
- Potenciar en el niño la libre expresión de sí
mismo.
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