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Principios de procedimiento de los adultos
en la intervención |
Para
empezar a desarrollar una sesión tipo, haremos
primero un análisis del contexto, describiendo en qué
aula vamos a trabajar, con qué número de niños/as
contamos, que edad tienen, características generales de
grupo, anotando también la fecha, así como la periodicidad
con que realizaremos estas sesiones de psicomotricidad con dicho
grupo.
- En cuanto a los objetivos, deben ser pocos y claros,
refiriéndose al aspecto concreto que queremos abordar.
A lo largo del tiempo deberemos ir introduciendo objetivos diversos
que hagan referencia a todos los niveles psicomotores, según
el momento de los niños/as (tónico-emocional, sensorio-motor,
perceptivo-motor, proyectivo-simbólico y sígnico-conceptual).
En otros momentos, los objetivos saldrán de las propias
actuaciones de los niños/as, recogiendo a través
de la observación sus propuestas en función de sus
necesidades.
- Materiales: son un recurso muy importante que nos ayudará
en la consecución de los objetivos propuestos, condicionando
mucho el desarrollo de las sesiones. Los materiales no tendrán
por qué están encasillados en uno de los niveles
psicomotores, sino que muchos de ellos, dependiendo de la funcionalidad
de que los dotemos y de las actividades que desarrollemos, podrán
estar dentro de uno u otro nivel (por ejemplo: telas en el tónico-emocional
y en el perceptivo-simbólico). Tenemos que tener cuidado
en no encasillar las sesiones, por el tipo de material, es decir
primero deberemos situarnos en qué niveles psicomotores
queremos trabajar, qué objetivos queremos conseguir, y
en función de esto procederemos a la elección del
material.
Dentro del material a utilizar en las sesiones, es fundamental
la elección de la música o músicas que emplearemos.
- Nivel de actuación: en nuestras programaciones,
debemos recoger en qué niveles psicomotores vamos a trabajar,
siendo conscientes, de que tenemos que intentar evolucionar a
lo largo del tiempo por todos ellos, teniendo en cuenta siempre,
todos los intereses y necesidades que vamos observando en el grupo.
Es muy importante interesarse por consolidar los avances en el
nivel que los niños más lo necesitan.
Reunión
de acogida inicial:
- El educador, hace una reunión con su grupo de niños/as,
con el fin de establecer cierto límites, que tienen
que ser pocos, claros, estables, y coherentes. Es muy importante
que sean aceptados por todos antes de comenzar la sesión.
Puede ocurrir, que se den actitudes de desafío que distorsionen
el comienzo, por lo que nuestra actuación y actitud,
debe ser firme. A veces para poder hacer este tipo de reflexiones
iniciales, necesitaremos inducir al grupo a tener un buen tono
de base, que les permita concentrarse en la sesión
que vamos a iniciar.
- Daremos mucha importancia, a que los niños se familiaricen
con los materiales, perciban sus características,
y reflexionen sobre sus posibilidades de uso y por tanto actuación
con ellos.
- Estableceremos un código de trabajo y consignas
claras de actuación (empezaremos a trabajar cuando
suene la música, a una palmada cogemos cada uno un material…).
También explicaremos cuando sea conveniente cómo
vamos a intervenir (por ejemplo a un golpe de pandero, todos
nos paramos…).
- Informaremos de las propuestas de actividad a realizar, teniendo
en cuenta que pueden ir variando a lo largo del tiempo, y en
muchas ocasiones serán marcadas por las propias actuaciones
de los niños/as.
- Desarrollo de la sesión:
- Es necesario dejar un tiempo y un espacio para reconducir
y canalizar las situaciones de descarga.
- Es muy importante realizar una observación de
cuáles son las necesidades emocionales y corporales de
los niños/as en ese momento, para hacerlas evolucionar
de forma que se pueda alcanzar el objetivo propuesto.
- La actitud del educador, va a ser de: observación,
propuesta, intervención flexible etc, teniendo como referencia
el código establecido y aceptado. La medida de la tolerancia
en situaciones puntuales y conflictivas, está en mantener
el control de la situación sin que suponga el abandono
del resto del grupo o algún peligro físico. Debemos
cuidar mucho el modo de introducir las propuestas, y su ajuste
a las evoluciones propias de los niño/as. Aunque haya
momentos dirigidos por el adulto, siempre habrá un alto
grado de incorporación del propio niño/a, que
el adulto apoyará o desviará, facilitando siempre
su expresividad motriz.
- Es muy importante señalar, con qué tipo de situación
vamos a trabajar: parejas, individual, grupo pequeño,
gran grupo etc.
Relajación
cinestésica o bajada de tono. Cierre de sesión.
Nuestro objetivo es ir preparando el final de la sesión.
Intentaremos que no haya grandes rupturas tónicas de
forma brusca.
Iremos reconduciendo, la sesión hacia situaciones más
tranquilas, que inviten posteriormente a situaciones de comunicación,
verbales, gestuales, manipulativas, plásticas…
En este punto los niños/as van tomando conciencia de
su cuerpo, descansan, se relajan etc.
- Recogida y clasificación del material:
Es un momento importante de la sesión, por eso lo vamos
a cuidar con esmero. Es fundamental que los niños y niñas
desarrollen el gusto y el placer que les ofrece al descubrirse
a sí mismos capaces de ordenar, organizar y colaborar en
el cuidado del ambiente, al tiempo que expresan sentimientos,
experimentan sensaciones y percepciones, ajustan movimientos y
se comunican por el espacio relacionándose con el otro
y con el entorno. Esto requiere necesariamente y además,
entrenarse en la capacidad de llegar a acuerdos que han de respetar
y que se registran cuando se presenta la necesidad. Para que vivan
y sientan la importancia de ordenar, les mostramos, a través
de la actitud que mantenemos con ellos, que nuestra valoración
de este momento, interés y atención, son los mismos
que cuando, en el momento anterior estaban jugando o trabajando
con el material.
- Reunión de acogida final. Transcripción de
la sesión mediante otros materiales.
En este momento se hace una reagrupación de todos los
niños, invitándoles, a que expresen y cuenten
la actividad grupal, y sus intervenciones individuales. Se puede
incidir en lo importante que es compartir el espacio, materiales,
la necesidad de compartir las normas, una actividad con los
amigos, para acabar descubriendo que merece la pena.
En este momento se fomentará la reflexión hacia
situaciones vividas, que expresaban diferentes ritmos de distintos
niños, situaciones, motivándoles a comprender
y respetar las diferencias de los demás.
Se invitará a los niños/as a que expresen plásticamente
y manipulativamente, todo lo que han vivido, pudiendo contar
así de otro modo, lo que no ha dado tiempo en ese momento
a resaltar, o no se ha querido expresar.
- Evaluación.
En
este apartado intentaremos recoger todas las observaciones individuales
y grupales que han sido o son especialmente importantes en el
desarrollo de la sesión para la consecución de los
objetivos. Hemos de analizar si se han conseguido los objetivos
prioritarios establecidos.
Es importante tener en cuenta en la observación a realizar,
la evolución personal, en grupos, las situaciones de intercambio,
acuerdos que se establecen, situaciones de descargas, relajación
…
Analizaremos que tal ha resultado el material propuesto, la distribución
de los espacios, los agrupamientos, el tipo de música elegida…,
y sobre todo si ha sido gratificante tanto para los adultos como
para los niños/as.
Reflexionaremos sobre nuestra intervención a lo largo de
la sesión, analizando nuestra actitud, gestos, posturas,
tono etc, relacionándolas con los momentos vividos y los
resultados obtenidos.
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